Nuestra Misión:

Dos expresiones han dado desde el origen, sentido a nuestra razón de ser: “Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar” “formar buenos cristianos y virtuosos ciudadanos” Como obra marista hacemos nuestra la misión que el Instituto Marista ha asumido a nivel mundial: “Discípulos de Marcelino Champagnat, Hermanos y Laicos, juntos en la misión, en la Iglesia y en el mundo, entre los más jóvenes, especialmente los más desatendidos somos sembradores de la Buena Noticia, con un peculiar estilo Marista, en la escuela y en otros campos educativos. Miramos hacia el futuro con audacia y esperanza”.

Pretendemos la formación de personas asertivas en la sociedad, productivas, con amplio sentido de nacionalismo y amor a la patria; dotados de capacidad de juicio e innovación, de convivencia solidaria y de reconocimiento a los valores de justicia, libertad, democracia y a los derechos humanos de toda persona, sin distinciones.

Nuestra visión:

Los maristas: hermanos, laicas y laicos se proyectan,  como  una Comunidad Marista que educa y evangeliza en un ambiente de familia; solidario, alegre y de trabajo con esquemas justos, colaborativos y propositivos. Pretendemos garantizar la existencia de espacios de participación y protagonismo infantil y juvenil orientados al bien común, la felicidad, la construcción de la comunidad. Inspirados por el único Espíritu de María, nos sentimos unidos en torno a un depósito común de valores en los que se fundamenta nuestra visión educativa y su puesta en práctica: el respeto a la dignidad de la persona, honradez, justicia, solidaridad, paz, sentido de trascendencia.

Por tal motivo, los maristas, educadores maristas y comunidad educativa en general, nos proyectamos en fidelidad a nuestro ser marista:

  • Ser una Comunidad Marista que educa y evangeliza en un ambiente de familia; solidario, alegre y de trabajo con esquemas justos, colaborativos y propositivos.(VEO 1)
  • Garantizar la existencia de espacios de participación y protagonismo infantil y juvenil orientados al bien común, la felicidad, la construcción de la comunidad eclesial y al respeto a la naturaleza. (VEO 2)
  • Fomentar estilos de vida acordes con el respeto, cuidado y defensa de los derechos de las personas y la madre tierra. (VEO 3) En la calidad de nuestra misión educativa, evangelizadora y solidaria.
  • Dar respuesta a las nuevas exigencias de la práctica educativa desde el modelo humanista socio cognitivo y la propuesta de educación popular. (VEO 4)
  • Hacer de la educación una tarea de construcción común y corresponsable con la niñez y la juventud a quienes escuchamos en sus espacios naturales de expresión. (VEO 5)
  • Realizar experiencias significativas de sensibilización y compromiso social, desde y hacia toda la Comunidad Educativa, con programas específicos: Grupos Especiales Maristas (GEM), misiones, servicio social, ecología, voluntariado, escuela para padres, etc. (VEO 6)
  • Participar en redes interinstitucionales de promoción y defensa de los derechos de los niños y jóvenes, asumiendo una educación humanista, promotora de paz, justicia social y solidaridad. (VEO 7)
  • Vincularnos con la acción evangelizadora de la Iglesia desde la integración orgánica de nuestros programas de catequesis, pastoral juvenil-vocacional y solidaridad. (VEO 8)
  • Asegura la calidad en el servicio, las relaciones justas y el trabajo armónico en torno a la misión a partir de modelos de gestión definidos en los ámbitos educativo-pastoral y administrativo. (VEO 9)
  • Promover una cultura de evaluación, acompañamiento y mejora continua en la gestión directiva y en el quehacer académico pastoral. (VEO 10)
  • Respaldar de manera clara y transparente las decisiones, con procesos de evaluación y rendición de cuentas que fortalecen la continuidad de los proyectos. (VEO 11)
  • Procurar el sostenimiento y crecimiento de las obras que nos permiten estar entre los niños y jóvenes menos favorecidos y más necesitados. (VEO 12)