“Para educar a los niños, hay que amarlos. Y amarlos a todos por igual. Amar a los niños es entregarse totalmente a su educación»

“Para educar, para formar a un niño, hay que merecer su respeto y obediencia. Pues, bien, los únicos títulos que el niño acepta y comprende son la virtud, el buen ejemplo, la competencia personal y los sentimientos paternales»

«Nuestra meta es darles a conocer sus deberes, enseñarles a cumplirlos, infundirles espíritu, sentimientos y hábitos religiosos, y hacerles adquirir las virtudes de un caballero cristiano»