Nuestro Estilo Educativo

El carisma de Marcelino ha trascendido su época y su persona y ahora forma parte de nuestro estilo educativo. Una escuela Marista se caracteriza como tal porque en ella encontramos elementos que nos proveen de una esencia propia.

Espíritu de familia

Como parte de la Iglesia, las escuelas maristas se entienden como comunidades educativas, en donde cada persona es a un tiempo educador y educando.

Protagonismo Juvenil

La pedagogía marista considera al joven no sólo como un destinatario, sino como agente educativo de otros jóvenes
y de la sociedad misma

Presencia

Es una actitud que Marcelino retoma de
María, la Buena Madre, siempre presente. La presencia lleva consigo la inmensa riqueza afectiva de la personalidad
del educador

Humildad, Sencillez y Modestia

Sencillez, humildad y modestia son una forma de dejar que “Dios actúe a través de nosotros” y de “hacer el bien sin ruido”

Solidaridad (Encuentro Transformador)

La solidaridad es un percibirse “con”, y “a” los otros, como parte de la comunidad humana. Es un vínculo entre
personas, el reconocimiento de la igualdad al sabernos hijas e hijos de Dios.

Amor al trabajo

Frente a la apatía, la ley del menor esfuerzo y la poca valoración que nuestro contexto da al trabajo cotidiano y constante, la Escuela Marista, a ejemplo de San Marcelino (MEM, 112 y 114), propone el trabajo como vía privilegiada para el desarrollo pleno de la persona y como elemento constitutivo de la dignidad humana

Áreas de formación

Artes

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Deportes

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Pastoral

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Educación

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#ViveSerMarista

Conoce la vivencia de cómo se lleva en el día a día la experiencia de ser orgullosamente Marista
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